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Nueva militancia : Los políticos que se vienen


Los actos y las reuniones partidarias, sin importar cuál sea el color político, empiezan a ser cosas del pasado. Ahora los jóvenes militan, pero lo hacen más desde Facebook, Twitter y WhatsApp. Los políticos que se vienen no dejan de lado el cara a cara, pero hacen campaña celular en mano.

La militancia joven merma, al menos dentro de las estructuras tradicionales. Las sedes partidarias no son lo que eran. Las nuevas generaciones están dispuestas a dar pelea a capa y espada por internet, pero ir a un acto, un comité de base o una convención es algo que les cuesta mucho más. Las fuerzas políticas intentan atraerlos. Quieren que militen dentro de las estructuras históricas.

Este es el caso de los blancos, que el 2 de septiembre celebran sus elecciones de jóvenes. Se trata de 515 listas en todo el país, que se dividen entre los que se encolumnan detrás de Luis Lacalle Pou, Jorge Larrañaga y, la novedad, Verónica Alonso.

En el Frente Amplio, los mismos jóvenes dicen que la militancia cayó, aunque hay algunos que apuntan que en realidad las nuevas generaciones participan en internet. Lo hacen con estructuras como Redes Frenteamplistas, que salen a las calles con sus banderas gigantes en momentos cruciales. Y también están los que militan solo desde el escritorio, que lo hacen poniendo sus comentarios en Facebook y/o Twitter.

Los colorados hace 10 años modificaron su estructura para darles lugar a los jóvenes dentro de la Convención Nacional. Este año eligen 100 convencionales de un total de 600. Ese es el cupo que tienen asegurado quienes no peinan canas.

Renovarse no es fácil. Para algunos, los actos multitudinarios son cosa del pasado, y que un militante vaya a un lugar cuando tiene la posibilidad de dar su adhesión a través de su teléfono celular, es casi un imposible. La generación millennial no toma las calles, toma las redes.

Votan los blancos.

El coordinador para estas elecciones de Todos, Juan Rodríguez, de 29 años, dice que su sector tiene 264 listas y que es el único sublema que está en todo el país. En las elecciones de jóvenes blancos de 2007 se contabilizaron 53.920 votos, en 2012 se bajó a 46.037, pero Rodríguez es optimista en que para estas se llegará a 60.000. En los comicios pueden votar todas las personas de 14 a 29 años que quieran hacerlo. Hay 23.484 inscriptos en la plataforma web de la elección, lo que era condición para formar parte de algunas de las listas.

Integrantes de la Juventud 180, en aniversario del Partido Nacional. Foto: G. Baroni

Esta semana algunos militantes jóvenes, del sector de Lacalle Pou y del de Jorge Larrañaga, Alianza Nacional, discutían en las redes por quién tenía más militantes candidatos. En el caso del sector de Larrañaga es difícil de contabilizar cuántas listas son porque no se presentan bajo el mismo sublema. “Jorge dejó esto a elección de cada movimiento”, explica Aparicio Saravia, de 18 años, chozno —su padre es el tataranieto— del caudillo, que es parte de la agrupación de Jorge Gandini. Tanto las listas apadrinadas por este diputado como las de su colega Pablo Abdala van bajo el sublema “El camino de Wilson”, que suma unas 70 listas. Entre los miembros de la joven militancia de Alianza Nacional está Jorge Larrañaga hijo, que prefirió que fueran otros compañeros los que hablaran para esta nota.

Saravia, al igual que Rodríguez, anticipa que, en función de la cantidad de gente que se ha anotado en la plataforma web, “habrá un movimiento mayor al de las otras elecciones”. Con ellos discrepa Natalia Borges, de 26 años, que está bajo el liderazgo de Abdala. Ella no considera que haya un movimiento joven fuerte en el partido, y sostiene que se debe trabajar más. “Me parece que hasta ahora no se está moviendo mucho. Es necesario hacer más actividades a nivel nacional, empezar realmente a ver a los jóvenes movilizados, hacer que los organismos del Partido Nacional funcionen”, plantea.

Para esta elección la novedad son las 31 listas que presenta la senadora Alonso, que si bien no confirmó su precandidatura para 2019, ya lanzó su movimiento Compromiso con el Cambio. “Verónica representa la renovación, plantea en agenda cuestiones importantes. Yo en 2009 milité con Luis Alberto Lacalle, luego pasé a la agrupación de Analía Piñeyrúa, y ahora el camino me parece que es Verónica”, dice Andrés Echeverry, de 26 años, miembro de Compromiso Joven (la agrupación que apoya a la senadora).

De estas elecciones surgirán los 300 miembros del congreso nacional de los jóvenes blancos, que luego nombrará a los miembros de su ejecutivo. Ganar en estas elecciones no implica que se reserven lugares en las listas de cara a 2019, pero según Rodríguez “es algo que puede pasar”. Como ejemplo cita al hoy diputado Martín Lema, de Todos, que en 2007 se presentó a estas elecciones.

Más militancia.

El Partido Nacional es el único que tiene una convención exclusiva de jóvenes. El Partido Colorado, en tanto, tendrá una elección de jóvenes el próximo 4 de noviembre y de allí saldrán los 100 militantes que pasarán a ser parte de la Convención Nacional. “Juventud en el Partido Colorado hay desde hace mil años, pero fue en 2007 que se reformó la carta orgánica para que hubiera elecciones juveniles. Ahí fue que se empezaron a crear pequeñas agrupaciones, que ya son un montón”, dice Victoria Pasquet, de 22 años, militante de la Juventud de Batllismo Abierto, y que pese a ser hija del diputado Ope Pasquet, fue su novio el que la invitó a militar.

El partido de gobierno es el que menos estructura tiene armada sobre la militancia joven, pero no quiere decir que se mueva menos. Cada sector se organiza por su cuenta, y quien quiera hacerse paso lo deberá hacer dentro del FA. En las elecciones en las que se deciden las autoridades del partido pueden votar los afiliados desde los 14 años, y cada sector tiene grupos organizados de jóvenes que se juntan a militar “en paralelo a los adultos, no separadamente”, señala desde el Partido Socialista Gastón Correa, de21 años.

Hay en el FA quienes piensan que no se está dando el suficiente espacio para los militantes jóvenes. “Lo que tenemos es bastante participación e incidencia a nivel departamental. La juventud tiene lugares en los ejecutivos departamentales con voz y voto, pero esto no es así a nivel nacional, ese es un debe”, señala Joaquín Racalde, de Asamblea Uruguay, que tiene 20 años y milita desde los 14.

La falta de lugares para militar dentro de la orgánica partidaria ha llevado a que los jóvenes armen estructuras paralelas. Redes Frenteamplistas se fundó el 6 de diciembre de 2009, en plena campaña rumbo al balotaje que iban a disputar José Mujica y Lacalle Herrera. “Lo que pasaba era que Lacalle estaba más fuerte, más presente en las redes, entonces vimos que teníamos que hacer algo, que no podíamos esperar por lo que hiciera el partido a nivel central, entonces organizamos a través de Facebook el primer ramblazo”, dice Maxy Olaverry.

El ramblazo fue una gran manifestación en la rambla, que en un principio fue resistida por la propia estructura frenteamplista. “No querían que lo hiciéramos. Me convocaron desde la orgánica del FA, me dijeron que tenían miedo que terminara con un enfrentamiento con los blancos, que se suelen manifestar en la rambla. Yo les dije que no podía pararlo, que eso ya era de la gente”, cuenta Olaverry. La convocatoria fue un éxito. Se juntaron miles de personas. El FA, sin decirlo, le empezó a dar su apoyo, y al final hasta Mujica se sumó a la manifestación.

Olaverry, que también es el encargado de la comunicación del FA en Colonia, pertenece al sector de Constanza Moreira y tiene 29 años. No cree que haya menos jóvenes interesados en la política. Para él “lo que merma es la militancia orgánica”. Y explica: “La participación política, sobre todo en las redes, se mueve. Lo que creo que cuesta es ir hacia un engranaje orgánico. Yo siempre estoy metido en política, pero me cuesta sentarme en un comité, o ir al Plenario”.

A su juicio, la participación ahora es más independiente. “Se puede militar desde la casa”, dice, y recuerda cuando meses atrás, en el marco del festejo por los 46 años del primer acto del FA, se hizo popular en Twitter el hashtag #nomerepresentan, luego de que el partido anunciara que los oradores serían cuatro hombres. La movida llevó a que la izquierda reviera su postura y terminaron dando discursos dos hombres y dos mujeres.

Tal vez asista.

Internet hizo que las reuniones presenciales disminuyeran. “En 2004 me juntaba una vez por semana y peloteábamos un tema, teníamos un orden del día; ahora todo eso que se hacía de forma presencial lo puedo resolver online”, explica Gonzalo Baroni, presidente actual de la juventud blanca.

“Cuando sale algún tema en prensa que pica, lo discutimos enseguida en alguno de los 45 grupos de WhatsApp que tienen los sectores, lo que termina siendo mucho más representativo. No le puedo pedir a un chiquilín de Artigas que se venga todas las semanas a Montevideo a discutir”, agrega el joven blanco. Para él, el uso masivo de las redes sociales ha cambiado radicalmente la militancia, y eso no es “ni mejor ni peor: es solo distinto.”

Agustín Laguardia, que encabeza todas las listas de la 71 en las elecciones de la juventud del Partido Nacional y tiene 28 años, confiesa que lo que a veces pasa es que se pone un evento en las redes, muchos hacen click confirmando su asistencia, pero después van poco más de la mitad. “Pero si dicen que van 100 y después van 60 no podés pensar que perdiste 40, sino en que sin las redes esos 60 no hubieran ido”, señala.

Para Lupe Bello, de 26 años, militante de la Juventud de Batllismo Abierto y encargada de la comunicación del grupo, lo que pasa en las redes no siempre se traduce a las calles, pero es una herramienta fuerte de reclutamiento y relacionamiento con jóvenes que todavía no forman parte de su agrupación. Y sostiene que “cuando la estrategia de comunicación es buena, la gente responde”.

La agrupación de Ope Pasquet “Juventud de Batllismo Abierto”. Foto: F. Ponzetto

En 2012 el diputado Fernando Amado tuvo la idea de llamar a una mateada en la plaza Líber Seregni a través de Facebook. Así reclutó a Patricia Soria, que milita con él desde entonces y hoy, con 28 años, forma parte de su juventud en el movimiento Alba Roballo. Para ella, las redes sociales permitieron a los partidos ampliar su poder de convocatoria sin la necesidad de gastar en ello. En su caso, la militancia online no reemplazó para nada la presencial y hay semanas en las que va hasta tres veces a la casa del partido. Reconoce que hay “mucha militancia de dedo gordo” (en referencia al uso del pulgar en los celulares), aunque no le parece algo negativo.

“Es muy difícil ir a un club político o ir a la casa de un partido y tener 2.000 tipos como pasaba antes; capaz ves 50, pero sin embargo, cuando llamás a elecciones a través de internet, terminás teniendo una convocatoria muy grande. Esto es lo que se viene, y el que no se suba a este tren, marcha”, sentencia Baroni, del PN.

Desde la juventud del Partido Independiente, Melissa Freiría, de 26 años, dice que ellos no utilizan las redes para militar virtualmente sino para difundir lo que hacen en las calles, y sostiene que esta estrategia hace que lo que se vea en internet sea “fiel a lo que sucede realmente”. Racalde, del FA, opina en el mismo sentido: “El mundo de las redes es un mundo que la militancia debe adoptar, pero este no sustituye de ninguna manera la militancia en las calles. El mano a mano con los vecinos debe seguir”.

La disputa de los partidos por el voto de los jóvenes

Según la encuesta web de Opción, publicada en junio de este año, el partido que más votos jóvenes se llevaría si las elecciones fueran hoy es el Partido Nacional con un 32% de los votantes de entre 16 (que en 2019 tendrán 18) y 34 años. 

Le seguiría el Frente Amplio con 28%, el Partido Colorado con 5%, el Partido de la Gente con 4%, el Independiente con 3%, Unidad Popular con 2% y el Partido Ecologista (PERI) con 1%. Todavía hay, según la encuesta, un 16% que no sabe a quién votar y un 11% que votaría en blanco o anulado. 

Según el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar, los votos en blanco o anulados no significan obligatoriamente desinterés, sino que “se siente menos importancia relativa a lo electoral” y se busca “el empoderamiento” en lo político por otras vías. La encuesta también reveló que al 20% de los que integran esta franja etaria les preocupa “mucho” la inseguridad y que un 74% está de acuerdo con el matrimonio

Educación y políticas de género: los “trending topics”

Aunque varios de los jóvenes militantes consultados opinaron que a su generación “no le importa mucho la política”, en 2016 el estudio de la Fundación Konrad Adenauer “Living Politics. La participación política de los jóvenes en América Latina”, con datos del Latinobarómetro, reveló que hay un interés en los jóvenes levemente mayor que en las generaciones anteriores en este tema. 

Pero política no es igual a política partidaria. Lo explica el director de Equipos, Ignacio Zuasnabar: “No disminuye el interés en la política entendida como el fenómeno público, sí el interés en los partidos políticos”. Esto responde a “cambios culturales de fondo que afectan un montón de áreas que no son política”. Es decir, cambia la forma de consumir en general, y los jóvenes buscan cada vez más cosas “de nicho”, por lo que no se comprometen a un partido con toda su ideología sino que, muchas veces, buscan militar solo por causas específicas. Zuasnabar dice que en el estudio detectaron la existencia de cuatro tipos de joven en relación a la política. 

El primero, que “no es menor”, es el de los militantes tradicionales que siguen recurriendo a partidos políticos. El segundo, “los militantes alternativos”, vuelcan su interés en la política en organizaciones sociales o religiosas. También se engloba en esta categoría a aquellos jóvenes que solo se involucran en determinadas causas en el tiempo (como por ejemplo, el plebiscito por la baja de la edad de imputabilidad), e incluso a quienes solo militan digitalmente. El estudio de Fundación Konrad Adenauer reconoce a los que solo militan digitalmente como militantes alternativos, porque “al opinar son parte de una construcción colectiva”, explica Zuasnabar. 

“Algunos solo se expresan digitalmente y no se desplazan, otros además militan de forma presencial”, subraya. El tercer grupo es el llamado “interesados no participantes”, que son los jóvenes que siguen la realidad política sin involucrarse. El último grupo es el de los “jóvenes descolgados”, que están por fuera y “es probable que nunca participen en política”.

Todos los militantes de las juventudes consultados coincidieron en que el tema prioritario para ellos es la educación. Amén de eso, organizan talleres, charlas o discusiones acerca del tema. Como segunda cuestión más nombrada aparecen los asuntos de género: violencia, igualdad de derechos y diversidad. Zuasnabar plantea que esos temas también son repetidos a nivel continental. Para Gonzalo Baroni, presidente actual de la juventud del Partido Nacional (PN), existe “una unión generacional que a veces trasciende los partidos”. “Las formas de ver el mundo hacen que tal vez alguien de 15 años del PN se entienda más con otro pibe de 15 del FA que con un blanco de 70 años”, dice. El medioambiente también está en el podio de las preocupaciones de los jóvenes y, según Baroni, más recientemente también los derechos de los animales. Otro tema importante para ellos es el empleo juvenil. En particular, desde el PN también indicaron que entre sus prioridades se encuentran la inseguridad, los temas municipales y los problemas de la juventud para acceder a vivienda y trabajo. Desde sectores del Frente Amplio (FA) y el Partido Independiente (PI) también incluyeron en su lista la regularización del cannabis.

“Hoy quizá más que nunca se note la brecha entre la vieja militancia y la joven en lo distinto que pensamos”, sostiene Victoria Pasquet, “y eso se tiene que poder ver reflejado, por eso es tan importante que haya militancia joven por separado”, concluye. Gastón Correa, del PS, discrepa: “Hay jóvenes viejos y viejos jóvenes, no creo que las opiniones estén tan marcadas por la edad”. Para él, juntarse entre militantes de la misma edad no es positivo porque haya pensamientos aglutinantes sino porque permite “una integración más fácil al partido”.

Además, las juventudes dedican parte de sus reuniones a la discusión de temas de agenda que no siempre tienen que ver con temas de la juventud. Estas discusiones se extienden a debates abiertos en redes sociales y en grupos de whatsapp de las agrupaciones. En ese sentido, las redes multiplicaron el debate militante.

Los nuevos rostros.

Gonzalo Baroni

Es blanco, tiene 31 años. Desde 2012 preside la juventud del Partido Nacional. Pertenece a la lista 430. Baroni opina que se está frente a un cambio de paradigma en la militancia, y que adaptarse a la era digital es “inevitable”, porque “es lo que se viene en política”.

Victoria Pasquet

Es estudiante de Derecho y tiene 22 años. Desde 2015 milita en Juventud Batllismo Abierto, el sector joven de su padre, el diputado Ope Pasquet. En setiembre será oradora en la charla: “Ser mujer y joven en política, ¿doble desafío?”.

Joaquín Recalde

Joaquín Recalde, de 20 años, se define como “profundamente frenteamplista” y milita en la juventud de Asamblea Uruguay desde los 14 años, llevado por su madre. Es parte de una agrupación de Canelones que se reúne cada 15 días.

fuente: el Pais

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