De estar en la cancha jugando al fútbol y proyectando su ingreso al liceo militar, la vida del joven Ayrton ´Poti´ Olivera Luján, de Nueva Palmira, tuvo un giro inesperado: dos meses en CTI, y hoy intenta recuperarse en su casa con la dedicación  plena de la familia. La causa: “segunda dosis de la vacuna Pfizer”. 

Eugenia Luján y Daniel (Dany) Olivera luchan incansablemente para que su hijo Ayrton logre despertar de lo que pareciera ser una pesadilla y no es más que una cruel realidad que afrontan con la fuerza y apoyo de toda la familia, así surgió de la charla con EL ECO sobre la salud del adolescente palmirense tras vacunarse contra el Covid y tener hoy como diagnóstico “encefalomielitis desmielinizante aguda diseminada”, que hace que no pueda valerse por sus medios.
Ayrton, hermano de Anthony de 21 años y de Abril de 12 años, “era un chiquilín totalmente sano, de 17 años. Cuando arrancó la pandemia él mismo empezó a ejercitarse más porque quería irse al Liceo Militar de Montevideo. Como era bastante rellenito, empezó a hacer una dieta estricta y ejercicios. Iba al gimnasio, bajó un montón de peso. Todo para ir al liceo militar, y en enero de 2021 se postuló, batió récord en lo que fue resistencia y quedó en lista de espera”, relató su mamá.

“Siguió estudiando en el Liceo 2 de Carmelo, y haciendo deportes, fútbol en el Parque (Deportivo Juvenil). Después le pidieron la vacuna (contra el Covid) para jugar al fútbol”.

En la familia “estábamos todos vacunados cuando salió la vacunación de chiquilines de 12 a 17 años de edad, con la Pfizer. Él averiguó con compañeros de Montevideo y necesitaba esa vacuna para ingresar al liceo militar”.

Daniel, su papá, aseguró que “desde que arrancó la vacuna él (Ayrton) no quería dársela, decía: no sé lo que tiene, yo no me voy a vacunar. Le hablamos, le explicamos la situación de todos que sólo faltaba él vacunarse. Y como se lo pidieron del fútbol y para ir a estudiar, se dio la Pfizer. Dicen que no te obligan, pero a la vez te obligan”

Su mamá, Eugenia, aclaró que “nosotros no estamos en contra de la vacuna”, pero lo que pasó cambió mucho “nuestra opinión”

Efecto Pfizer en Ayrton

Pese a que “se negaba a vacunarse. En agosto recibió la primera dosis y en setiembre la segunda”.
Dany, recordó que “a los días que se dio la primera comenzó con dolor en el cuerpo, en la cintura. Yo le decía con 17 años no te puede doler, hacés deportes todos los días, debe de ser que te golpeaste y no te acordás. Y cuando se dio la segunda dosis, le dolía la cintura y la pierna, al punto que fuimos hasta el campo donde está mi viejo que hace quinta, y no se pudo bajar del auto por el dolor”.

Cronología de la tragedia

21/9. Su mamá relató que “el 21 de setiembre lo llevé a control médico en Nueva Palmira para el chequeo anual y para el carné de salud por el fútbol. Él estaba con dolor, y nos dijeron que podía ser contractura de tanto deporte que hacía (fútbol, gimnasio). Nos quedamos pensando que era eso. Le dieron algo para la contractura, calmantes”.

22/9. Un día después fue a la práctica al Parque del Toro. Vino casi a las 11 de la noche, cerca de las 12, se bañó, cenó y dijo que le dolía muchísimo la cintura. Se acostó, y a eso de las 4 de la mañana nos golpeó la puerta del dormitorio llorando, para que Ayrton llorara el dolor debía ser muy fuerte. ´No doy más, qué calmante puedo tomar´, dijo. Le dimos un calmante fuerte de los que teníamos.

23/9. A la mañana lo llevé a Camoc, porque se fue a levantar y me dijo: ‘mamá se me durmió la pierna, y cuando se apoyó para levantarse se cayó. Lo levantamos`y sentamos en el sillón. Llamé a Camoc, pedí un médico, le dieron para las 14 horas, lo llevé en moto, me ayudó un amigo a que subiera. Nos dijeron que era algo lumbal porque le dolía la parte de la cintura. Le dieron calmante intravenoso, y él mismo pidió que fueran a casa a dárselos porque le dolía mucho. Tuvo que ir el primo a buscarlo en auto porque ya no podía subir a la moto”.

“Como a las 19 o 20 horas, que estaban por venir a pasarle el calmante, dijo: ‘me voy a bañar’. Ahí ya no sentía ninguna de las dos piernas. Lo llevaron entre el padre el hermano y sentado en una silla se pudo bañar”.

“Vino enfermería, le pasan el calmante, y avisé que viniera un médico a controlarlo. Vino la médica (Patricia) Martorell y dijo que algo no era normal porque incluso vomitaba hasta el agua que tomaba, no toleraba nada”.

“Se coordinó una tomografía urgente para el día siguiente, viernes 24”.

24/9. “A las 7 horas vienen a pasarle la medicación, a las 9 nos íbamos para Carmelo. Cuando vienen de enfermería, digo que pasó toda la noche vomitando, y sin orinar, es raro nos dice”.

“Llegamos a Carmelo, estaban los médicos internistas, les comentamos lo que pasaba, nos preguntaron si había hecho algo inusual, dije que lo único diferente fue que se había dado la segunda dosis de la vacuna. Ahí como que empezaron a sospechar. Lo primero nos dijeron que podía ser un Guillain-Barré que se da después de cualquier vacuna, no específicamente la de Covid. Después nos dijeron que era una meningitis, pero no se sabía”.

“Les comenté que no había orinado, enseguida le pusieron una sonda, y era porque del ombligo para abajo ya no sentía absolutamente nada”.

“Le hicieron tomografía y al mediodía lo ingresaron al CTI. Me dijeron: ‘lo vamos a ingresar para observación, porque es un chiquilín totalmente sano y no sabemos qué le pasa’. Le hicieron hisopado, PCR, y hasta el otro día no teníamos los resultados; él estaba aislado, totalmente consciente”.

25/9. “El sábado lo iban a mandar a Montevideo para hacerle una resonancia magnética. Voy para el CTI, espero con el bolso para acompañarlo a Montevideo, y me dijeron: ‘no, a la noche Ayrton hizo fiebre, está perdiendo la noción, y no podemos trasladarlo así’. Me dijeron que entrara a verlo, le hablé y por momentos me conocía y en otros no, estaba como sin visión, me buscaba y no me podía ver, y ya no sentía muchas partes del cuerpo. No podía creer lo que estaba pasando, lo que estábamos viviendo”.

“Nos dijeron que era riesgoso llevarlo a Montevideo, al no saber lo que tenía. A la tarde de ese sábado 25 nos dijeron que estaba demasiado grave, que había que intubarlo. Desmejoraba en horas”.

“Dany no sabía de la gravedad porque ese día lo operaron de las cervicales”.

26/9. “Me dijeron que lo llevarían a hacer una resonancia. Estaba intubado, completamente en coma, es que aparte del coma en el que él entró, le hicieron un coma farmacológico. Antes de la medianoche lo llevaron a Montevideo con un respirador y le hicieron la resonancia”.

“El diagnóstico era encefalomielitis desmielinizante aguda diseminada”

27/9. “Volvimos a las 5 de la mañana. Seguían sin saber la causa. Es algo inmunológico nos dijeron que se da uno en millones de personas. Eso causa la parálisis, puede quedar vegetal, ciego, sin audición, sin voz, manifestarse de diferentes formas”.

“Ayrton estaba cada vez más grave. El primer tratamiento que se le hizo fue de 5 días con corticoides, tendría que haber reaccionado, y no lo hizo. El segundo tratamiento fue con hemoglobina, al quinto día debía reaccionar, pero hizo una reacción adversa, agarró anemia, le tuvieron que trasfundir, todos los glóbulos se le reventaban; ahí fue cuando empeoró más. Estuvo grave”.

28-29/9. “Después agarró como una presión en la cabeza, y eso fue lo más fuerte, se le estaba ‘inflando’ el cerebro, y el cráneo no tenía capacidad y podía reventar, entonces nos dijeron que lo que quedaba era operarlo, sacarle la tapa del cráneo, era una ‘operación muy riesgosa’. Eso era ya el 28 o 29 de setiembre”.

29-30/9. “A la noche, ya tirando para el 30 de setiembre, vino un neurocirujano de Montevideo a Carmelo, directo a operar a Ayrton. La intervención fue desde antes de la medianoche hasta las 5.30 de la mañana. Le sacaron la mitad del cráneo, del lado derecho, y le pusieron un catéter que lo tuvo un mes en la cabeza, para controlarle la presión del cráneo, que siempre la tenía alta”.

4/10. Un día para el olvido. Ese día “nos dijeron que había tenido infartos cerebrales”. Y los médicos le comunicaron a la familia que “no sabían si pasaba esa noche”, recordó su padre. “Fue el día más duro de nuestras vidas”, aseguró la mamá.
De ahí en más “era el día a día, el hora a hora, y cada vez empeoraba más”.

Todos los intentos para recuperarlo

Eugenia siguió el relato. “le tuvieron que hacer una traqueotomía porque ya hacía mucho tiempo que estaba intubado y le estaba afectando demasiado las cuerdas vocales la sonda que tenía para alimentarse, hacía mucha fiebre. Después le hicieron una gastrostomía”.

“El tercer tratamiento fue de diálisis, ahí tuvo mejoría. Era la última esperanza. Fue en octubre. Vinieron desde Montevideo a Camoc Carmelo, un hematorapeuta grado 5 y compañeros; trajeron la máquina de diálisis. Era día por medio, y fueron cinco sesiones. Y empezó de a poquito a evolucionar”, dijo su papá.

Continuó en CTI por más de dos meses, “hasta el 6 de diciembre que lo pasaron a sala donde estuvo hasta el 20 de diciembre, y luego le dieron el alta”

Los avances

“Unos 15 días antes de pasarlo a sala empezó a abrir el ojo derecho y a mover los dedos de la mano derecha”, lo que significó una “alegría” para toda la familia.

“Esa mejoría para nosotros significaba que no estaba en estado vegetativo”, acotó su mamá.

Es que “los médicos nos dijeron que podía quedar vegetativo”, añadió su papá, y ahora al “poderle dar agua, de comer, que mal o bien la mano derecha la mueve, aunque a los dedos los tenga rígidos, y que tenga reflejos en sus piernas, para nosotros es un gran avance aunque lo tengamos en la cama, o en silla ruedas”.

A nivel neurológico, también se notan avances, aseguró su mamá. “Cuando estaba en sala común le mostraba fotos que tenía en el celular, de la familia, amigos, y él iba conociendo las personas, como que nos quería decir quiénes eran, pero a las cuerdas vocales las tiene afectadas, habla bajito y no se le entiende mucho. Nos dijeron que fuéramos incentivándolo”.
Su recuperación al día de hoy sería “un 30% de lo que él era antes de todo esto, de ese muchacho que lo veías hacer deportes con los amigos, las salidas”, sostuvo su papá.

“Abre los dos ojos, intenta hablar, la boca la tiene para el lado derecho porque del lado  izquierdo está paralizada, se hace entender, balbucea, y conoce a la familia”. A la alimentación la recibe “de a poco por boca y por la gastro”.

A lo que fue el primer diagnóstico, que hoy esté así “es un milagro”.

En estos días estaba previsto que se le “retire la gastro para  ver cómo evoluciona, y lo vería el fisiatra”.

También se está a la espera que llegue el momento de la operación para ponerle la tapa del cráneo que le sacaron del lado derecho, se le desinflamó, y hay que esperar de 6 meses a un año desde el momento de la operación”

Ahora queda continuar con los tratamientos y ver “el día a día, es joven y completamente sano aparte de todo esto”, lo que da esperanza a que se recupere.

“Lo que te dice el médico es que es ‘un milagro ‘y no sabe cómo va a quedar. Con los infartos, parte del cerebro se muere, pero hay otra parte que se regenera, que es la esperanza que tenemos nosotros”, contó su papá.

La vacuna

La causa “fue la vacuna” aunque “ningún médico te lo quiere afirmar, te dicen por fuera a las cosas”, sostuvo su papá, pese a que “en la historia clínica está”, se cita que fue por ello, añadió su mamá

Es por esa razón que “si hoy me preguntan si me vacuno, les digo no. Nosotros, nuestra familia, le vamos diciendo no a la vacuna”, subrayó Dany.

“Esto está por fuera de lo que es política partidaria, no es por color político, pero queremos alertar a otros padres lo que estamos viviendo en carne propia con un hijo que era completamente sano con muchas cosas planeadas a futuro”.

Que digan que vacunarse es voluntario no es así “porque a él lo obligaron, porque para jugar al fútbol la necesitaba, y también para ir a estudiar. No te obligan, pero sí te cortan los caminos, tanto para estudiar, para hacer un deporte, o para ir a algún lugar. Te obligan, y no debería ser así”, acotaron.

Cambio familiar

La situación de Ayrton trajo “un cambio en nuestras vidas. De estar en familia, ver a nuestro hijo hacer deportes, y al caer en CTI, nos cambió todo”: las rutinas, la economía, el ánimo”.

Su soporte es “el apoyo de la familia en general, es un pilar muy grande, y gracias a Dios lo tenemos. Al igual que la gente de Palmira que nos ha ayudado mucho, en cadenas de oración, Deportivo Juvenil hizo una rifa, el apoyo de la iglesia, del padre Antonio (Roselli), del gimnasio de Gimena Barale, el Liceo 2 de Carmelo que hizo una canasta, la familia Carle, de toda la población, de todas las amistades. Y estaremos eternamente agradecidos a todo el personal de Camoc por la atención hacia Ayrton”.

elecodigital.com.uy

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