Por que gatilló dos veces??? Caso Facundo Cuadrado: claves del fallo que descartó la teoría de la “broma que salió mal”
La Justicia cerró, penalmente, el caso de Facundo Cuadrado. El joven fue asesinado de dos disparos de chumbera de aire comprimido cuando tenía 18 años. De acuerdo con la sentencia de la Suprema Corte de Justicia, el autor del hecho fue un amigo de la víctima mientras celebraban que habían terminado la etapa liceal.
El documento ratificó la condena de primera instancia, que implica que el acusado pase seis años en la cárcel por un homicidio a título de dolo eventual. El hecho se dio en febrero de 2022 en la zona del balneario Iporá, en Tacuarembó, precisamente en un campo de la familia del homicida.
La Suprema Corte de Justicia se expidió luego de que la familia del ahora condenado presentara un recurso de casación, dado que el caso pasó por el Tribunal de Apelaciones que también confirmó la sentencia de primera instancia.
En la última sentencia, a la que accedió Montevideo Portal, se describen una serie de hechos que —al entender de las autoridades— están objetivamente comprobados sobre qué pasó la noche en que sucedió el homicidio.
De acuerdo con el documento, el hecho se dio cuando un grupo de amigos —entre los que estaba el autor de los disparos— se alejó de la zona donde estaban acampando para ir a buscar bebidas.
Al regresar, el joven tomó un rifle de aire comprimido calibre 5,5, que tenía mira telescópica y tecnología de nitro-pistón. El condenado se ubicó detrás de unas ondulaciones, a 25 metros de donde estaba Cuadrado, y efectuó al menos dos disparos en la misma dirección.
Uno de los proyectiles terminó en el tórax de Cuadrado, lo que le provocó lesiones pulmonares graves. Tras un mes de internación, el joven de 18 años falleció. El segundo proyectil, en tanto, causó una excoriación leve en el hombro de otro de los presentes en la ronda.
En el recurso de casación presentado ante la Justicia, la defensa del acusado intentó argumentar que no hubo dolo eventual porque se trató de “una broma que salió mal”. Es decir, el joven buscaba asustar con el ruido que hacía el arma.
También se asegura que al ser un arma de venta libre y de implicancias que no son letales, el joven no era consciente de que podría provocar la muerte de alguno de sus amigos.
Al mismo tiempo, se aseguró que no había una visibilidad clara y que los disparos no apuntaban directamente a sus amigos. La falta de dolo, según los abogados, carece de sentido dado que la víctima tenía un lazo fuerte de amistad con el autor de los disparos.
Finalmente, alegaron una serie de demoras y errores médicos que pudieron haber colaborado para el fatal desenlace de la muerte de Cuadrado.
La respuesta de la Corte
Las autoridades respondieron que el fabricante del arma advierte que no se trata de “un juguete” y que puede causar lesiones graves o hasta la muerte. Las pericias balísticas, posteriores al hecho, reflejaron que el rifle tenía una potencia muy superior a la necesaria para perforar la piel y los huesos.
El riesgo letal, según la defensa, lo genera el condenado cuando dispara más de una vez —acción que implicaba recargar el arma por cada ocasión—. Para la Justicia, el condenado generó una posibilidad de muerte concreta y actuó de la misma manera al gatillar dos veces.
Con respecto a los posibles errores o demoras médicas, la Justicia descartó de plano esta posibilidad bajo el argumento de diferentes pericias que se hicieron
Causa Abierta.
