Susana, la mujer que hizo caer a Sebastián Marset guiando a los investigadores sin saberlo

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La noche del 13 de marzo de 2026 marcó el fin de la fuga del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.

En medio de la noche, agentes de inteligencia de Bolivia irrumpieron en su residencia en Santa Cruz de la Sierra.

En la casa, el uruguayo estaba junto a sus hijos, familia y una mujer que nadie conocía y que llamativamente no fue arrestada.

Este dato disparó de inmediato las especulaciones.

Varios medios bolivianos consignaron que se trataba de la pareja de Marset, Susana Castaño Ríos, una ciudadana venezolana que había obtenido la cédula en Bolivia en agosto de 2025.

A más de un año de ese episodio, la incógnita comenzó a despejarse en los registros oficiales.

Según un expediente judicial al que pudo acceder Telenoche, para la DEA esta mujer no era una desconocida: era la pareja de Marset y probablemente el talón de Aquiles para dar con su paradero.

El documento relata que la DEA ya había abordado a Susana en el aeropuerto de Medellín en marzo de 2025 para darle la tarjeta del agente principal del caso.

Susana se negó a hablar y bloqueó de inmediato los números de los agentes.

Pero el golpe maestro ocurrió meses después: en octubre de ese año, la Policía Federal de Brasil logró infiltrar un dispositivo de rastreo GPS clandestino dentro del propio equipaje de Susana.

La señal silenciosa fue la que guió a los agentes en tiempo real hasta la ubicación exacta de la casa en Santa Cruz de la Sierra donde dormía el capo narco, sellando su inminente captura.

El dato surgió en una moción presentada este lunes ante la Justicia de Estados Unidos pidiendo la nulidad del juicio que el narco uruguayo deberá enfrentar en enero de 2027.

Causa Abierta.